Una relación positiva entre abuelos y nietos, hará que los niños se sientan más unidos a sus padres.
Los abuelos son un elemento fundamental en el desarrollo afectivo del niño. Además de afecto, los abuelos le proporcionan al niño experiencia, ellos son los encargados de transmitir al niño el bagaje cultural de la familia, sus raíces, que harán sentirse a éste orgulloso de su pasado y seguro de sí mismo.
Una relación positiva entre abuelos y nietos, hará que estos últimos se sientan más unidos a sus padres.
Los fascinantes relatos que el abuelo le narre acerca de su época, harán que el niño tome una mayor conciencia social del mundo en el que vive, y descubrirá sin darse cuenta que existe una continuidad en el tiempo. Esos relatos, el niño llega a sentirlos como propios, a pesar de no haberlos vivido.
Una buena relación entre abuelos y nietos, hará que los primeros les inculquen al niño sin darse cuenta, una serie de valores, actitudes y formas de pensar, incluso cierta proyección de futuro, pues los niños no sólo ven en la figura del abuelo su pasado, sino también su futuro. Es importante que el niño sienta que sus abuelos están plenamente integrados en su núcleo familiar y que forman parte de su vida, así como observar la relación entre éstos y sus padres, que llega a constituir un modelo para él.
Es por eso, que los abuelos crean en sus nietos un sentido de seguridad que los ayuda a desempeñarse mejor en el mundo.
Por todo esto y mucho más debemos valorar a tan importantes figuras en el mundo de nuestros niños.
La autora de este articulo es la Karen Heinsen de Martínez, M.ED, directora del Pre-escolar Piolín.