Una visita al supermercado con tu hijo de dos años puede
convertirse en una experiencia muy interesante o en una auténtica odisea, todo
depende de cómo te organices antes de salir.
Antes de entrar en
la tienda, o supermercado, explícale de la forma más tranquila posible qué van
a hacer y cómo esperas que se comporte en el lugar.
Esfuérzate por
captar su atención. “Vamos a buscar
carne para preparar la comida que te gusta, ¿quieres?”. La idea es entretenerlo para que no se aburra
y se vaya a descontrolar.
Procura no alargar
tus compras, es decir, no hacerlo soportar más de lo razonable. Tardarás menos si llevas una lista de lo que
necesitas y dónde lo vas a adquirir.
Como es lógico,
todo le llama la atención, debes estar atenta a lo que agarra para evitarte
sorpresas al pagar. Si se enamoró de
algo que no necesita, intenta distraerlo con otra cosa más interesante.
Cuando salgan de la
tienda es necesario que elogies lo bien que se portó, lo mucho que te ayudó y
cuánto le agradeces el haberte acompañado.