El aprendizaje de las matemáticas inicia desde que el niño o la niña nace, cuando es expuest@ a un mundo que responde a patrones, repeticiones, secuencias y orden. Esto lo podemos ver concretamente cuando establecemos una rutina para dormir, cuando definimos un horario para los momentos de comer y de baño, cuando le narramos las cosas que vamos haciendo.
Aprender matemáticas implica un proceso multisensorial, en el que juegan un papel importante las actividades que realizamos diariamente: compartir una galletita con un amiguito, dividir responsabilidades para realizar un trabajo en grupo, hacer una torre con bloques, guardar todas las medias juntas, entre muchas otras cosas. Estas permiten que nuestr@s niñ@s conecten esta área de aprendizaje con la vida diaria, haciéndola más significativa y real.
En ocasiones este comienzo con las matemáticas, no llega a ser tan fácil y divertido. Escuchamos a niñ@s más grandes o a padres quejarse de lo difícil que son las matemáticas o de que “mi hij@ no es bueno con los números”. La realidad que esto pudiera llegar a convertirse en un problema. Estudios realizados en Estados Unidos han demostrado que el 6% de la población estudiantil de más de 6 años presenta dificultades reales.
El que nuestr@ hij@ presente dificultades con las matemáticas debe ser tomado como algo importante; tan determinante en su proceso académico como los retos en la lectura y/o escritura. Necesidades en esta área no solo implican problemas con los números sino con el lenguaje matemático y el razonamiento que utilizamos en nuestro diario vivir como adultos.
Como padres es importante que observemos si nuestr@ niñ@:
Es importante que como padres entendamos que la ayuda que le brindemos a nuestr@ niñ@ a temprana edad será decisiva no solo en el éxito o fracaso académico, sino aún más importante, en su autoestima.
La autora de este articulo es Paola Pellerano Llames de Tutor Times. Puedes comunicarte con ella llamando al 809.224.9172.