Es común que al iniciar el año escolar, los padres luchemos con la falta de interés de nuestr@ hij@hacia las actividades escolares. Podemos observar a algun@s de sus compañer@s muy interesados en aprender cosas nuevas, mientras vemos a nuestr@ chic@ esperando nuestra aprobación, premios o recompensas para cumplir con sus asignaciones o simplemente en total desinterés. Al observar estas diferencias, nos preguntamos: ¿Por qué sucede esto?.
Es importante entender que la motivación varia dependiendo del lugar, las personas involucradas, la actividad y la situación. Para algunos la motivación se da de manera personal, intrínseca (interna), mientras que para otros se da de manera extrínseca (externa), demandando reforzadores del entorno.
A pesar de esto, hay factores que inciden en la falta de motivación de nuestr@ hij@, entre estos debemos valorar:
El temor a fracasar
Puede mostrar dificultad para completar alguna tarea por temor a cometer errores. Sienten miedo a equivocarse frente a otras personas. En ocasiones, pueden distraer a l@s compañer@s con chistes o comentarios fuera de lugar, todo para esconder su dificultad.
Falta de reto
Muestra aburrimiento o falta de interés cuando las clases abordan temas que ya conoce y que no despiertan su curiosidad.
Falta de significado
No logra conectar el trabajo escolar con la realidad. Por ejemplo, no entiende para qué le están enseñando a dividir, si no identifica actividades de la vida diaria en las que tenga que dividir.
Dificultades emocionales
Presenta dificultad para enfocarse en las clases. Presentan problemas de ansiedad y en ocasiones de depresión.
Rencor o resentimiento
Podría estar expresando resentimiento hacia la familia, si siente muy presionad@ a sacar buenas calificaciones o es comparad@ con algún herman@ más exitos@.
Llamar la atención
En respuesta a la ausencia de los padres o tutores, busca captar la atención a través de las malas calificaciones. La atención es para l@s niñ@s un motivador muy poderoso.
Los padres podemos ayudar:
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Creando un ambiente familiar cálido y comprensivo.
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Dando instrucciones claras, retroalimentando frecuentemente.
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Valorando sus fortalezas. Si es buen@ en deportes o en arte, reforzamos estas áreas.
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Relacionando el trabajo escolar a sus intereses personales. Ayudando a que pueda conectar lo aprendido en clases con la vida diaria.
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Estableciendo metas académicas realistas. Si viene recibiendo calificaciones de 60s no pida que pase a 90s en un solo mes.
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Estableciendo un horario o rutina de trabajo en casa.
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Manteniendo una comunicación estrecha con l@s maestr@s.
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Determinando con ayuda del colegio si tiene deficiencias académicas y de ser así, buscando ayuda prontamente.
Por Paola Pellerano de Martín
Directora
Tutor Time
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