Para reflexionar: ¿Sabía usted que la falta de cariño es el principal factor que
puede detonar la prepotencia de un hijo?
Las actitudes de algunos niños
sencillamente dejan a cualquiera sin aliento. Muestran cero muestras de
compasión por aquellos compañeros a los que les cuesta más, se sienten
superiores por tener más juguetes que los demás, se burlan con crueldad de los
hermanos, discriminan a compañeros por su color de piel o peso y exigen a
gritos a sus padres desde un permiso hasta un Blackberry. La destacada
psiquiatra norteamericana Elizabeth Berger establece cómo la frustración
causada en la temprana infancia del niño, que se sintió dejado de lado o no
querido por sus padres, está en la base de la formación de un prepotente.
¿Cuánto hay de imitación y cuánto de
genética??
No se conoce muy bien el
rol que juega la genética en la formación de la personalidad humana. Lo que sí
se sugiere es que algunas cualidades temperamentales parecen ser innatas.
Algunos niños son más obstinados que otros, mientras que algunos son fáciles de
criar. De todas maneras, está claro que el desarrollo de la ternura y
preocupación por los demás no tiene lugar en un laboratorio.
Los niños deben participar en
relaciones cálidas, de confianza, durante la niñez para poder desarrollar esas
relaciones después. Esa es la razón por la cual es tan importante que cada niño
reciba la seguridad y el amor de sus padres y por qué es tan devastador para su
personalidad experimentar pérdidas, abusos y negligencias. Los niños cuyas
relaciones tempranas estuvieron ausentes de cariño difícilmente podrán
desarrollar la habilidad de empatizar con los sentimientos de los demás.
En definitiva, ¿Qué es para usted la
prepotencia? ?el diccionario de la
lengua española define la prepotencia como el dominio,
poder superior de otros y en especial abuso de ese poder. Creo que es una defensa psicológica en contra de
una herida o carencias en la confianza de sus padres y las primeras relaciones
o manifestaciones de amor.
¿Por qué actúan como si fueran superiores
a los demás?
?Es su compensación por
no sentirse reconocidos en su propia riqueza. El amor, después de todo, hace a
la persona vulnerable y ese niño que esperaba sentirse amado por sus padres incondicionalmente,
sin que ese amor dependiera de sus logros, se frustra. Vive como si no le
afectaran los demás. El desprecio por los otros, especialmente por los más
débiles, es un sentimiento común a los prepotentes; prefieren todo lo que huela
a grandeza, poder, genialidad e inmortalidad.
¿Es verdad que el prepotente consigue lo
que se propone, apareciendo ante los demás como exitoso??No es de extrañar: la falta de preocupación por los
sentimientos ajenos lo libera y le permite lograr cosas “grandes”. Estos logros
temporalmente llenan el vacío que deja la falta de relaciones interpersonales.
El éxito aparente, entonces, comúnmente acompaña a la persona prepotente que
tiene la habilidad y la suerte para lograrlo.
Soledad y envidia ?¿Por
qué existen más niños prepotentes en medios sociales acomodados??
Cuando las personas tienen muy pocas cosas
materiales, ponen un gran valor a las relaciones humanas. Una familia muy rica,
en cambio, tiene muchos otros elementos que compiten con los niños: su trabajo
es fascinante y demandante, y mantener sus amistades y contactos requiere una
gran inversión de energía y tiempo. Muchos hijos quedan entonces solos y
sienten que no son capaces de competir con las deslumbrantes personas con las
que sus padres aparentemente prefieren estar. Esa soledad y envidia estimula la
actitud prepotente. Para el niño pobre, en cambio, las dificultades económicas
son vistas como un enemigo familiar común, por lo que el niño se siente unido a
sus padres en la lucha, más que ignorado.
¿Qué actitudes como padres evitan criar
un hijo prepotente??
Lo que ayuda a los
padres a permanecer en el camino correcto es la propia confianza que tienen en
las relaciones humanas afectivas. La confianza de un padre en la bondad de su
hijo lo ayudará a superar los muchos momentos difíciles que siempre afectan a
toda familia. La preocupación por los miles de detalles de cada día, la empatía
de los padres hacia las necesidades de los hijos, son la base desde donde
nacerá la empatía de los hijos hacia otras personas.