Habrás notado que muchas veces el darle la teta es santo remedio para calmar
un bebé que no quiere dormir. Y esto es así porque todo lo que recuerde el
pasado cercano de su estadía en tu interior, al bebé le resulta relajante. Los
brazos maternos sustituyen al abrazo uterino que lo contenía, en un estrecho
"cuerpo a cuerpo", absolutamente saludable y necesario.
Por eso, es bueno tener presente que tu bebé disfruta del contacto con tu piel.
Es una de las razones por las que suele recomendarse, siempre que la
temperatura lo permita, no usar ropa durante los primeros tiempos, sobre todo
cuando lo estás amamantando o arrullando junto a tu cuerpo.
La madre además
restituye la situación de sostén uterino, abraza al niño, lo mueve
balanceándose, da pasos de hamaca, de adelante hacia atrás, además lo sacude de
arriba hacia abajo. La reproducción de oscilaciones experimentadas dentro de la
matriz produce un efecto sedante en el niño.
El bebé recién salido de su madre, entra a un mundo donde todo es nuevo.
Depende de vos para alimentarse, pero también para tomar contacto con el mundo
sensorial y afectivo, que le facilite iniciar su camino a convertirse en niño o
niña amados e independientes a la vez.
www.huggies.com