Conocidos popularmente como fibromas, son el tipo de tumor benigno más
frecuente en ginecología. Se producen por el crecimiento excesivo de la
capa muscular del útero, y pueden quedar contenidos en ella o crecer
hacia adentro de la cavidad uterina o hacia fuera del útero. Alcanzan
un tamaño muy variable, pudiendo muchas veces no dar síntoma alguno y
ser un hallazgo durante una ecografía. Se ve más frecuentemente entre
los 35 y 50 años, y en la raza negra.
Síntomas
Si bien no tiene síntomas particulares, hay que sospecharlos ante
alteraciones en el tipo de sangrado menstrual con ciclo conservado,
ante anemias ferropénicas (con bajos niveles de hierro en el organismo)
o ante cuadros dolorosos de abdomen bajo, por poner algunos ejemplos.
Efectos en el embarazo
Suelen aumentar de tamaño durante el embarazo por influencia de las
hormonas propias del período, regresando luego a su tamaño en las
semanas posteriores al parto.
Generalmente son múltiples y dependiendo de su ubicación las
posibilidades de dar complicaciones en el embarazo. El mioma que crece
dentro de la pared, si es grande y se ubica en la parte inferior del
útero, puede complicar el paso del bebé durante el parto, por lo que
suele indicarse cesárea. El mioma que crece hacia el interior del útero
es el más grave, determinando más posibilidades de aborto espontáneo.
El mioma que crece hacia fuera del útero es el que menos se interpone
con el embarazo.
Tratamiento
El tratamiento varía dependiendo de que den o no manifestaciones o
complicaciones, de la edad de la paciente, de su estado gestacional y
de su deseo concepcional. En todos los casos el mioma es controlado a
través de ecografías para evaluar su evolución.
El mioma casi nunca es extirpado durante el embarazo ni durante el
parto. Fuera del embarazo hay tratamiento médico para aquellas que
prefieran mantener el útero intacto para otra gestación. En caso
contrario el tratamiento es la cirugía.
Fuente: www.huggies.com