Desde las 4:30 p.m., cientos de familia completas se trasladaron al Estadio Olímpico Felix Sánchez para
disfrutar de uno de los conciertos más esperados de la temporada. Shakira, la cantante colombiana más popular de todos los tiempos,
pisaba tierra dominicana con su tour “Sale el Sol”.
Cristina Sosa era una de las 50
mil personas que llenaron a capacidad El Olímpico. Ella comandaba un batallón de tres niñas, el
esposo y, de ñapa, la
abuelita Dedé, su suegra, que estaba de vacaciones en el país
y a quien no quisieron dejar sola en
casa.
La emoción de sus niñas, que bailan a ritmo de Sharika antes de
tener dientes, hacía que todo el maratonico esfuerzo y espera valiera la pena. Ellos calcaron,
ingenuamente, que ya a las 8:00 de la noche estaría brincando al ritmo del “Waca
Waca”. ¡Error!
A las 7:00 p.m., sale a escena la
contraparte dominicana, varios artistas muy jóvenes. Que hicieron bonitas presentaciones, aunque no
conocía a ninguno de ellos. De repente
anuncia la entrada a tarima de un famoso intérprete de música urbana, el
cubanoamericano “Pitbull”.
Sobre su presentación nos hala
Cristina: “Yo me quedé pasmada. No sabía
si taparle los oídos a la niña o disculparme con mi suegra, intente hacer las
dos cosas a la vez. Mi hija chiquita me decía:
mami él está diciendo muchas malas palabras. Mi esposo me miraba como culpándome, pero yo
jamás me imagine que eso iba a pasar” explica esta madre.
Otro padres como Orlando López Inoa, no fueron con sus pequeños, pero, de
igual manera se sintieron avergonzados: “Yo
me preguntaba, por qué él (Pitbul) hace eso, nadie le pudo decir que había cientos de niños en ese lugar, algunos menores
de 6 años. Me dio pena porque habían muchos padres que no sabían donde poner la
cara”.
Las groserías de Pitbull si bien
resultaron ser la parte más desagradable e insultante del espectáculo, no
fueron el único inconveniente. Nueva vez
el consumidor de este tipo de evento es atropellado por los productores
locales.
Como siempre la queja principal el
deplorable estado de los baños, en esta ocasión con la agravante de que, a
causa de la larga espera, los lavados portátiles se llenaron y empezaron a desprender mal olor que afectó a
gran parte del público en el área de terreno.
Quienes pagaron las costosas boletas
para asistir a la zona privilegiada (VIP) simple y sencillamente no pudieron presenciar
el espectáculo descubrieron que delante suyo había otra área privilegiada (VIP
Platinum) y otra, la de invitados
especiales (Special Guest) que obstruía la visibilidad pues los asistentes se
subieron sobre las sillas para ver mejor la tarima.
La tardanza de Shakira fue la
mermelada del helado. La estrella, subió
a escena a las 11:00 p.m. Imagínense que mal la pasaron los padres que como
Cristina llegaron tempranito a lugar, esperaron casi 7 horas a la atracción
principal.
Nos toca rechazar este tipo de
abuso por parte de los organizadores de espectáculos y de artistas desubicados:
“No podemos importar antivalores, hacerle tanta bulla a gente que nos viene
insultar. El artista debe saber para qué
público trabaja, adaptar su espectáculo si es necesario. Una verdadera diva, es una artista respetuosa
y profesional. A mi no me volverá a
pasar, por que ella ya no me cuenta entre sus fans, aunque me gusten sus
canciones”, así nos habló César Báez, padre de nuestra comunidad.
Artistas como Chayanne se han
ganado el respeto del público por su profesionalidad y sencillez. Si bien es cierto que sus canciones no tienen
un gran contenido, este interprete boricua deja claro que el divertimento no
tiene por qué ser ofensivo, ni lascivo, ni vulgar.
¿La moraleja? Escoger mejor el tipo de eventos al que
asistirás con tus hijos, que una cantante esté de moda, que tenga canciones que
te agraden no significa que debes exponer a tus hijos a su influencia.