La pediatra Dania Martínez, estima que “es conveniente repartir el aporte energético y nutricional diario entre el desayuno, una
merienda a media mañana, la comida, la merienda de la tarde y cena.
“De esta forma al dosificar la comida, el
organismo puede asimilar más fácilmente los nutrientes que necesita para llevar
a cabo sus funciones y mantener un buen estado de salud y bienestar físico”,
expone Martínez.
“De estas ingestas diaria la cena, que es tan prioritaria como el desayuno,
proporciona un 30% de las calorías diarias. De ahí la importancia de procurar
que los alimentos que se ingieren en ella sean equilibrados, fácil de digerir a
los fines que el cuerpo haga la digestión antes de acostarse y facilitar el
descanso nocturno” explica la especialista.
Y es que durante la
madrugada, en el tiempo en el que descansamos el hígado aprovecha para poner en
marcha sus sistemas de desintoxicación. Si das una gran cantidad de alimentos a
tus chiquitos, abundantes en proteínas y grasas, este proceso de depuración
La cena ideal
Para los niños y toda la familia una cena sana debe incluir alimentos variados
de los distintos grupos de forma equilibrada.
Es aconsejable preparar
alimentos que contengan cereales como pan y pastas por ser ricos en almidón,
además verduras y hortalizas, bien frescas, preparadas en guisos, a la plancha,
ya que contienen altos niveles de vitaminas, minerales y fibras.
Las frutas no son aconsejables en la cena porque como indica la pediatra
nutricionista Leandra Cordero Oñate contiene
altos niveles de azucares que mantendrán a los chicas activos aún cuando
el reloj indique que es tiempo de ir a la cama.
Los huevos es preferible suministrárselos con moderación y preferiblemente cocidos en
tortilla, evita prepararlos fritos.