La vitamina A contribuye al mantenimiento y desarrollo de los tejidos, desempeña funciones esenciales en la
visión y el crecimiento óseo, así como en el sistema inmunitario y en el
nervioso. Durante el embarazo, todas estas acciones se llevan a cabo también en
el feto. Por ello es esencial un aporte adecuado de esta vitamina durante toda
la gestación.
No obstante, al ser soluble
en grasa, el organismo tiene reservas y puede no ser preciso un aporte extra, pues
un mal uso o un abuso de ciertos pudiera
afectar de manera negativa al desarrollo
del bebé y hasta la interrupción del embarazo.
El organismo de la mujer
embarazada necesita un aporte diario de 800 microgramos de vitamina A, que
aunque sea un requerimiento pequeño, si
se compara con otros nutrientes, como por ejemplo, las recomendaciones diarias
de vitamina C, que son de 60 miligramos, su aporte adecuado es esencial para el
buen funcionamiento orgánico.
También pueden causar la
aparición de anomalías congénitas en el feto como malformaciones craneofaciales
(cara y cráneo) que incluyen la falta o malformación del pabellón auricular,
frente estrecha, nariz muy pequeña y ojos separados de la línea media.
Generalmente el exceso de la vitamina A se debe más al abuso o
mal uso de suplementos vitamínicos que al consumo excesivo de alimentos ricos
en este nutriente. Por tanto es importante consultar al médico antes de tomar
suplementos que contengan dicha vitamina A.